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Villa Carlos Paz

Cuántas voces, Marita! Yo recuerdo tu risa y tu mirada cómplice cuando en la clase alguien hablaba de Dios o de la iglesia, o -peor!!- de los ateos… y vos te dabas vuelta con ojos de loca y nosotras sabíamos de qué estabas hablando.
Sabés? Tengo todas tus cartas. Todas, incluso la primera, la que me escribiste una vez que discutimos. Te acordás?
Qué ganas de verte, amiga lejana.
Nora