
La casa
Redondeará su hostilidad el barrio
procurando secuestrar la luz de mis laberintos.
Silencios emergerán de ocultas conclusiones
Develadas al amparo de alguna cocina o algún patio
Y convertidas en ilustrada indiferencia
Pasarán por mi vereda ahuyentando gorriones.
Así transcurrirán veinte años.
O más.
Yo
Rodearé con mi cinta verdilúmina
Tu cintura ordinaria
Y sembraré tus anchos brazos
Para alcanzar la tarde con árboles y flores.
Me darás la gracia de una rama florecida
Y la risa de mis hijos en el agua
Y después
En el sillón hamaca
Sus sueños ebrios de oro.
Cobijarás el viaje de las palomas mensajeras
Y suavizarás los vientos y las sequías.
Tú envolverás mi vida
Distante
Y triste
Hasta que me parezca familiar el tiempo.
(de Construcciones) María Rosa Meléndez
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Acerca de larosadegules
Soy María Rosa. Libre no por decisión sino por esencia. Nunca elijo la opción predecible, no soy políticamente correcta, no me ato a ningún discurso ortodoxo. Disiento, critico, tengo mi punto de vista. No tengo gustos masivos sino personales. Vivo en libertad interior. Indisciplinadamente, creativamente, sin tratar de cambiar, sin meterme en el personaje que me pudieran exigir mis títulos ni mis cargos.
Soy una cazadora de símbolos, de experiencias místicas, de sueños. La naturaleza es mi amiga; Dios, mi Padre. Creo en la necesidad de ser salvada y en su amor. Acepto plenamente sus condiciones.
Soy compasiva. Vivo con dolor el sufrimiento de los pequeños seres, los más débiles, los indefensos. Personas, animales, flores, todo lo que tiene vida me puede doler. Detesto la soberbia, la falta de sensibilidad, la frivolidad.
Muy poco me ocupo de mí. Estoy demasiado ocupada en admirar la vida como es. Estoy maravillada. Aún en mi ironía, disfruto con la variedad de músicas que tocan en este mundo.
Una pintura: “La pensierosa” de Petorutti.
Una composición musical: Fugas de Bach
Un teólogo: Tehilard du Jardin
Un poeta: don Antonio Machado
Un símbolo: la rosa de gules, por supuesto.
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